Obradoiro Dixital / Revista de Arquitectura / Marzo 2018 / Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia

Vivenda baixo terra en Brixeo

Finalista COAG XVI
Vivenda

Cedeira. A Coruña
Ramón Montero Cereijo e Alfredo Alcalá Navarro

Texto

La ría de Cedeira es un paraje singular, cuyas características naturales han ido dejando paso a una agresiva colonización por parte del ser humano; las laderas de un fértil valle que han sufrido en menor medida que el resto de nuestro país las acciones de la especulación urbanística.

La parcela sobre la que se interviene se sitúa en ladera, orientada al sureste y con una pendiente del 30% que abre vistas hacia el valle y la población. Se encuentra rodeada de viviendas unifamiliares que, cual atalayas, intentan destacar y ganar altura sobre el territorio.

En ese punto comienza nuestro singular proyecto. Se trata de una residencia con un programa mínimo, en la que prime la continuidad de los espacios y la mutabilidad de los mismos abiertos en torno a un jardín que se vuelca en una de sus caras hacia el valle de Cedeira.

Materialmente se ejecuta una cáscara de hormigón bajo tierra, tosco, que se cierra en todas sus caras menos una y que configura distintos grados de contacto interior-exterior. Dentro de esta envolvente se resuelven unos volúmenes menores, de madera, cálidos, donde se ubican los dormitorios y aseos, a los que se accede a través de una galería que actúa como colchón térmico. Los espacios comunes envuelven a las zonas privadas de la vivienda generando un tamiz en su relación con el entorno.

Fruto de la evolución, el ser humano se ha ido desligando del territorio, complicando el concepto de refugio, huyendo del mero cobijo para conseguir una identidad y una presencia que se imponga en su hábitat. Esta propuesta se plantea como una alternativa que aúne dos vías de trabajo, la vuelta al refugio origen y la búsqueda de un equilibrio con la naturaleza.

El ser humano, en su instinto de búsqueda de cobijo entiende desde sus primeros días que cualquier cavidad es un refugio, es un concepto que vamos perdiendo según crecemos y priorizamos la construcción frente al territorio. Por ello se plantea una revisión del concepto cueva, una vivienda que vuelva al origen de las arquitecturas excavadas.

El funcionamiento del edificio se aprecia en su forma misma, un contenedor de hormigón en contacto con el terreno actúa como masa térmica, como elemento de inercia que mantiene la temperatura de la vivienda constante. Las zonas de noche, casi como nidos, se ejecutan como compartimentos de madera cerrados y de escaso volumen.

Todo ello se aclimata mediante un suelo radiante accionado por biomasa obtenida de los propios montes que rodean la parcela. Las ganancias solares de la fachada sur se regulan mediante vegetación. La ventilación de las estancias se realiza a través de contras de madera que permiten la renovación del aire, que se extrae a través de los lucernarios de cubierta.

Web do estudio:www.thewarehouse.es