Obradoiro Dixital / Revista de Arquitectura / Marzo 2018 / Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia

Hotel Pantín Praia

Finalista COAG XV
Proxecto Fin de Carreira

Valdoviño. A Coruña
Elisa Moreira García

Texto

El encargo es concreto, se trata de un hotel con características propias: un lugar para albergar gente dinámica, jóvenes, familias… y, lógicamente, en su mayoría vinculados a la práctica del surf. Se ubicará en las inmediaciones de la playa de Patín, uno de los puntos de surf más conocidos de la costa española, en el ayuntamiento de Valdoviño, nexo entre las comarcas de Ferrolterra y Ortegal. Un lugar de baja densidad construida con vivienda aislada unifamiliar como tipología mayoritaria y con un parcelario rural claramente presente y con una direccionalidad bien marcada.

La ubicación de la parcela, su entorno, orientación… son factores que difícilmente podrían ser ignorados a la hora de plantear una propuesta. Es por ello que el proyecto arranca de una detenida y atenta implantación del hotel, de una sensible consideración del lugar y del programa, así como de su repercusión “paisajística” en el maravilloso entorno, playa y marismas.

La solución adoptada es la de crear un TAPIZ DE HABITACIONES, tejido por todos y cada uno de los componentes del proyecto. El entorno se convierte en la guía para obtenerlo y por tanto la URDIMBRE, línea generatriz, viene marcada por la direccionalidad del parcelario que coincide con la línea de máxima pendiente de la parcela. La TRAMA se encarga de relacionar la urdimbre y, como si de un telar se tratase, al entrelazarse con la urdimbre la cose, surge y se oculta a través de ella. Es así como aparece el TAPIZ, fundiéndose urdimbre y trama en un todo, formando parte de un conjunto que sin cualquiera de ellas perdería todo su sentido.

La escala de Pantín impulsa a intentar expandir el programa en la medida de lo posible, creando espacios exteriores intermedios que ayuden a acercarse a la tipología habitual del lugar. Además, siendo la habitación fácilmente adoptada como módulo se hace natural recurrir a un concepto de arquitectura aditiva. Así, lo inmediato parece que la urdimbre se forme por sucesiones continuas de habitaciones con un espacio exterior ligado y que la trama venga dada por la eliminación de diversos módulos para conectar una urdimbre con otra. Girando algunas de las piezas se consigue que las dos líneas de habitación-exterior de la urdimbre se conviertan en una única, de modo que en un momento dado lo que es vacío se convierte en habitación y viceversa. Por último, rematando el trabajo de la trama, se introduce un pequeño deslizamiento de las hileras con respecto a sus contiguas, surgiendo una variedad de espacios exteriores mucho más rica, con algunos abiertos, otros más íntimos… El espacio es continuo, pero no homogéneo, se contrae o se expande, pero no pierde su unidad. Ahora trama y urdimbre se fusionan y surge el todo.

Y de nuevo se vuelve al lugar, encargado de ordenar las piezas y distribuir el programa. Dada la escala del sitio y su delicado entorno el proyecto se “incrusta” en la parcela en lugar de sobresalir y oponerse a ella, generando de este modo una plataforma superior que puede disfrutar de las vistas, el sol… Así se invierte el programa del típico hotel en sección. Es decir, en planta baja se ubican las habitaciones, convirtiéndose en la zona introvertida e íntima del hotel; mientras que sobre la plataforma que se genera se abrirán los espacios comunes y de relación, buscando el soleamiento y las vistas sólo posibles desde las cotas altas de la parcela. Dos niveles, dos funciones, pero al igual que con el tapiz en planta, la relación entre ambas es constante y configura una única unidad.

Es a través de este tapiz y de los patios que genera como se resuelve tanto el programa como la “atmósfera” de campamento playero, que evoca muchas de las vivencias y el modo de habitar las playas por los surferos. Y esa cierta informalidad de habitar se estructura desde un intenso control de la forma construida. La ejecución y desarrollo mantienen el mismo nivel de exigencia, siendo un edificio de medida materialidad y ajustada construcción. Donde proyecto y construcción son parte indisoluble de un mismo corpus constructivo.

En definitiva, se trata de una arquitectura autónoma y tremendamente lógica, pero en sintonía con el lugar, y que en ningún caso se impone más que el entorno.