Obradoiro Dixital / Revista de Arquitectura / Marzo 2018 / Colexio Oficial de Arquitectos de Galicia

Proxecto de remodelación do Campo da Leña

Finalista COAG XV
Espazos públicos abertos

A Coruña
Felipe Peña / Alejandro A. Blanco

Texto

O Campo da Leña es un conjunto de espacios públicos situados entre los dos barrios históricos centrales de A Coruña: a Cidade Vella y la Pescadería y paso obligado de éstos a otro, popular y denso, Montelato. Actualmente nombrados como Plaza de España y Millán Astray, está en el centro de este triángulo y es utilizado intensamente tanto para paso como estancia por la gente del entorno. E, además de estos usos cotidianos, el emplazamiento de algunas de las fiestas más concurridas y populares de la ciudad, como son los Carnavales. Su urbanización estaba muy descuidada y fragmentada con tratamientos de setos, parterres y fuentes con un aire rutinariamente romántico.

Pero el elemento urbano y formal determinante de este conjunto son los seis Olmos centenarios que ocupan la zona central de la plaza de España y que han sobrevivido a diversas oleadas de "grafiosis" con salud pero con sus troncos debilitados.

El tráfico de vehículos y los aparcamientos ocupaban todas las vías dejando unas estrechas y dispersas aceras para la circulación ciudadana.

Un gran edificio militar de 1950, el Cuartel de Atocha, preside el área Este de la Plaza que se va a recuperar. La unidad inicial —lugar de las grandes ferias<— se pierde en los años cuarenta con la construcción de un edificio de viviendas que fragmenta esta gran superficie que constituía el antiguo Campo da Leña

En nuestra propuesta se recupera esta unidad perdida con aquel nombre primero: O Campo da Leña, fue también Campo da Forca, y se redibujan sus suelos, com materiales pétreos y tierra compactada, para los ineperados usos actuales.

Lo que identifica a la plaza son los seis olmos centenarios y estas señas permanecen con un fuerte incremento de las áreas peatonales al eliminar aparcamientos y reordenar las circulaciones. Se protegen y curan los grandes Olmos que dan a la plaza sombra en verano y luces tamizadas en invierno. Se preparan los pavimentos de tierra en alcorques y parterres y se establecen ventilaciones y entradas de agua y aire para las raíces en los pavimento de piedra.

Además del cuidado de esta vegetación principal y frágil buscamos recomponer la unidad perdida por la aparición del mencionado edificio de viviendas incorporando un uso peatonal prioritario para todo el conjunto que nos permite presentar de nuevo la gran fachada del cuartel de artillería de 1850 — con un previsible futuro uso cultural— como un elemento arquitectónico determinante para significar civilmente la plaza como un solo espacio con el nombre recuperado do Campo da Leña.

Esta propuesta con el lema CdL2020 gana el año 2009 el concurso de anteproyectos convocado por el Ayuntamiento de A Coruña.

Se cuida la vegetación adulta y se reordena el tráfico de vehículos para liberar superficies de uso peatonal. Par ello se acomete la reparación de las ramas y el refuerzo de los troncos de los históricos Olmos, se hacen estas operaciones bajo la supervisión de personal especializado aumentando la superficie de tierra que rodea los árboles y mejorando la ventilación de las raíces; se recuperan, también, muchos de los arbustos existentes y se realizan, nuevas plantaciones, fresnos, olmos, robles, etc.

Por otro lado, los vehículos se confinan en sus estrictos y fluidos canales de tránsito. La desaparición del aparcamiento en línea y de algunas vías no necesarias para el tráfico de paso permite incrementas notablemente las áreas para el uso de la gente.

Se utiliza, en ellas, granito gris del país de tonos claros y se diseñan nuevos elementos de mobiliario al mismo tiempo que se recuperan o adaptan otros que ya existen: bancos de listones de madera o de piedra, fuentes, escaleras, muros de asiento, pedestales, marquesinas, kioskos, elementos de iluminación: pocos y eficaces (báculos de altura y luminarias bajas de ledes), etc. Todos realizados reutilizando materiales de la plaza o incorporando otros nuevos, resistentes y con bajos costes de mantenimiento.

Los grandes vacíos necesarios para las celebraciones cívicas y los juegos de los niños se amplían, para al lado de ellos u en los intersticios de los desniveles y las sombras de la vegetación aparecen numerosos lugares de menor tamaño, a la escala de los individuos, que se reúnen en grupos más pequeños que comparten el sol y el cuidado de los pequeños y mayores.

Las soluciones constructivas razonables haciendo buen usos de lo existente y de los materiales locales (granito, madera, hierro, etc.) que hemos adoptado en esta obra han conseguido el que se realice a precios muy moderados, por debajo de los cien euros metro cuadrado.

Hay un aliciente añadido, que atrae a gentes de otros barrios, son las terrazas que ahora prolongan los locales de los bares y restaurantes en los cuidados espacios peatonales recién adquiridos. El conocimiento y uso de esta plaza ha pasado de ser un patrimonio exclusivo de la gente del barrio a convertirse en un referente para toda la ciudad.